BERNABEU, PRIMER MAESTRO DE AZORÍN
José Payá Bernabé
El 9 de febrero de 1943, José Capilla Beltrán desvela, mediante una misiva dirigida a Ángel Cruz Rueda, biógrafo del escritor, que "José Pérez Bernabeu fue un médico que ejerció gran influencia en la juventud de Azorín al que llevaba lo menos veinte años. Ese ferviente republicano federal, tomó parte en Madrid en "La Gloriosa ", fue íntimo amigo de Pí y Margall y relevante figura en el partido Liberal alicantino. Como médico, un gran clínico. En Superrealismo alude a este médico "1.
Y así es: Azorín se sentía cautivado por la personalidad de Bernabeu, lo conocía bien. Solía pasear junto a él y los doctores Antonio Alfonso y Miguel Mas por las fincas de la Casa del Olmo y "Buenos Aires"2. Allí - en palabras de José Alfonso Vidal -, conversaba con ellos, encontrando comprensión y cariño3.
Bernabeu era inspector de Sanidad, pero también ejerció de director y colaborador del Seminario El Termómetro (1886). Esta actividad le vinculaba más a un Martínez Ruiz, que anhelaba la fama periodística; a un incipiente literato que sentía especial predilección por la letra impresa. Aunque por edad no pudo colaborar en El Termómetro ni en el Diario de Monóvar, sí lo hizo en El Pueblo4.
Federalismo
En 1897, empieza la ascensión política del partido federalista en Monóvar. Ese año, Martínez Ruiz se convierte en un infatigable luchador en pro del anarquismo de ideas y es considerado como uno de los mas decididos portavoces de la intelectualidad ácrata.
La actitud de Azorín, en sus primeros folletos, se ciñe a una única posición espiritual: la de rebeldía. Sus lecturas, sus artículos enérgicos, vibrantes y revolucionarios le convierten en un personaje raro en cuantas tertulias brotan en Monóvar. En este estado conoce a Pérez Bernabeu, quien con su "carácter decidido, su paciencia y sus ideas políticas republicanas"5, contribuye a moldear la ideología juvenil de Azorín.
A partir de aquí el Partido Federalista de Monóvar tuvo tres protagonistas: Pí y Margall, Pérez Bernabeu y Azorín, quien con sus cartas, visitas, lecturas, artículos, conversaciones, alusiones y amistad alentaron el ideal de un nutrido grupo de monoveros, pese a la "hostilidad circundante", entre la que no descartamos la del padre del escritor, Presidente del Partido Liberal Reformista.
Rafael Pérez de la Dehesa analizó la vinculación de nuestro autor con el Partido Federal en su conocido artículo "Azorín y Pí y Margall", Revista de Occidente, 1969, donde reproduce íntegramente una de las cartas cuyo original hemos localizado en el archivo de José Capilla Beltrán. Aludimos a la epístola de adhesión a los principios que sustenta en gran republicano Pí y Margall y que Azorín dirigió a Pérez Bernabeu. De este documento se reproduce un fragmento en El Nuevo Régimen y La Federación, de Alicante6, los transcribe totalmente en su primera plana del número 14 de noviembre de 1897.
Los motivos de esta asociación se encuentran en dos cartas, del 18 y 26 de diciembre de 1897, que Pí y Margall envía a Pérez Bernabéu.
"Estimado amigo: se adhirió hace algún tiempo al partido federal con D. José Martínez Ruiz (...) ¿Qué es de él? ¿A dónde reside?. Quisiera yo que publicase algo y se diera a conocer en nuestro modesto semanario. Ansío que se sepa que hay entre nosotros buenos escritores. Sírvase usted decírselo si es que está en Monóvar".
"Escribí a usted hace días preguntándole por Martínez Ruiz. Me han dicho que está de redactor en El Progreso, ¿es cierto?".
Efectivamente, Azorín formaba parte de la redacción del diario republicano El Progreso desde donde, el día 5 de enero de 1897, explica al político monovero:
"Recibí su tarjeta y ella me recuerda que quiero escribir a usted y no lo he hecho antes, por ocupaciones de esta vida periodística. Ví a Pí y Margall. Está fuerte y sano como un roble. Sus colores los envidiaría un fraile rollizo. Yo le creía más achacoso y abatido; pero veo, con gran gusto, que puede vivir aún sus quince o veinte años. (Ya ve usted como no soy parco en concederle vida al venerable anciano). He leído en La Federación algunos artículos de usted. Me gustan porque veo que no se muerde usted la lengua en materia de censurar vicios sociales. Yo también estoy empleando todos los días en la misma faena. Sepa usted que sólo recogeremos a la postre desdén e ingratitudes de los imbéciles que sólo ven talento y honradez en el que ha sabido ganar mucho dinero. Suyo de veras, Azorín".
En septiembre, tras las fiestas patronales, Azorín redacta el famoso documento de adhesión al partido federalista, de once folios manuscritos, cumpliendo -según dice-, con su promesa. Leemos:
"Y la cumplo, porque juzgo que el partido republicano federal es, entre todos los partidos de España, el único que ofrece soluciones concretas a los problemas políticos y sociales que hoy ocupan los ánimos. No hay nadie dentro de la esfera gubernamental y práctica que piense con tanta claridad como piensa el venerable anciano (...)
(...) Hoy por hoy las doctrinas socialistas no tienen entre nosotros más ilustre representante que él (Pí y Margall), ni quien como él ofrezca gobierno más liberal, más expansivo, más abierto a la iniciativa particular y a la espontaneidad del pueblo. Por eso yo aplaudo al sabio anciano y por eso veré siempre con gusto que el obrero, alma de la nación robustezca con sus esfuerzos los suyos, y trabaje por el advenimiento al poder de quien tantas garantías ofrece, por su genio, por su historia, por su honradez probada, de trocar en realidad las ideas que un día y otro ha proclamado. Yo me duelo de que el obrero nuestro, como el obrero de otros países, gaste sus energías y se esfuerce en poner en práctica ideas generosas, sí, nobles sobre todo y altamente humanas, pero irrealizables en estos tiempos; yo lamento que se empeñe en tal lucha y robustezca de este modo la tiranía que vería derrotada si a partidos como el federal ayudara... Nadie niega la justicia de sus ideales, nadie cierra los ojos a lo grande y a lo hermoso de una sociedad donde todos fuéramos iguales y libres, y donde el trabajo fuera el mismo para todos, voluntario, alegre, moderado, y donde todos compartiéramos los goces de la tierra, los placeres del arte, los descubrimientos de la ciencia. Nadie lo niega, cierto; pero cierto también que el proceso de la humanidad no se interrumpe, y que si dieciocho siglos fueron necesarios al cristianismo, a la idea de igualdad humana ante Dios, para dominar sobre la tierra, no había de hacerse como por encanto y de repente otra más grande revolución del hombre igual y libre ante la Naturaleza. Así lo creo, y por eso aplaudo y presto mi concurso a partidos de gobierno, que, como el republicano federal, pretende realizar en parte ese ideal supremo, y allanan el camino para que generaciones futuras vean acabado y completo. Sabe que le quiere su devotísimo amigo, J. Martínez Ruiz".
En noviembre de 1897, Azorín manda una carta a Francisco Lloret, director de La Federación de Alicante, ratificándose en su carta de septiembre a Bernabeu y diciéndole:
"Soy, ante todo, periodista amante de la verdad (...) Mi programa es éste: ni moral, ni propiedad, ni ley. Ni en la Monarquía, ni en la Repúbica se verá realizado por completo; pero siempre hará más por él un régimen republicano, francamente liberal y revolucionario, que un régimen monárquico. Por eso aplaudo a los republicanos y deseo la instauración de la república, no como fin social, sino como punto de partida, como a un estado de evolución más próximo a mi ideal".
Durante 1897 Bernabeu había sido Presidente del Partido Federal de Monóvar, pero, en enero de 1898, hay una nueva composición del Comité local, quedando como sigue: Presidencia honoraria, Francisco Pí y Margall, José Pérez Bernabeu, José Martínez Ruiz; Presidente efectivo, Joaquín Amo Abad; Vicepresidente, Enrique Navarro Prats; Secretario, Ramón Berenguer Hernández; Vocales, Leoncio Mira Abad, Valerio Requena, Pablo Grau Zaragoza y Adrián Pérez Buendicho.
El 6 de junio de 1898, vuelve a comunicarse con Pérez Bernabeu:
en todos, y constancia para lograr el triunfo. Tal es en resumen y a vuela pluma lo que me dijo Pí y Margall. Comuníqueles, si le parece oportuno, a los correligionarios, estas impresiones; yo me complazco en transmitirlas y en tenerme por muy su amigo que le quiere. J. Martínez Ruiz"7."Mi muy querido amigo: esta mañana he visitado al gran anciano. Me ha recibido afablemente; está fuerte, sano, en disposición de vivir para bien de la Libertad y del Progreso (...) Inútil creo decirle que me habló de usted con gran cariño. Quiero -dijo- que salude usted en mi nombre a mi buen y antiguo amigo Pérez Bernabeu. Es un decidido defensor de nuestros ideales. Nuestros ideales son los únicos que pueden salvar el país de los conflictos actuales. Ningún partido republicano, ninguno, tiene las soluciones concretas, claras, definidas que nosotros tenemos".
Y sigue la carta: "Estos días mismos una comisión de filipinos ha visitado a Salmerón para que les trazara la línea de conducta que con los frailes del archipiélago habían de seguir, y Salmerón, todo un jefe de un partido que aspira a la gobernación del Estado, les ha despachado diciéndoles que allá se las entendieran ellos con los frailes. Todo por no levantarse en pleno parlamento a hacer entender la voz de la razón. ¿Qué prueba esto? -añadía Pí y Margall- prueba inseguridad en el programa, o mejor dicho, carencia de programa. Nosotros solos, los federales, contamos con soluciones que puedan reponernos un poco por lo pronto de tanto desastre... Esa guerra es una desdicha; hay que acabarla a toda costa. Ahora nos será más fácil que mañana, cuando una victoria o una derrota haga imposible moralmente, desde el punto de vista del honor nacional, toda capitulación. Estas son las ideas que hay que inculcar en todos; en el periódico he dicho y digo de contínuo lo que sobre estas materias pienso. Todos los federales estamos convencidos de ello, pero hay, sin embargo, que hacer propaganda y no descansar en la difusión de lo que nosotros entendemos por verdad... En Alicante hay un activo órgano de nuestro partido: La Federación. Lo leo con gusto, y veo que no ceja en artículos doctrinales y de polémica, en propagar el ideal federativo. Hay también por aquella región gente joven, gente de empuje, ansiosa de pelea. Buena falta hace esfuerzos nuevos que vengan a renovar a los veteranos de la lucha; en los ayuntamientos, en las Diputaciones provinciales, en todos los centros de la vida local y regional, mucho pueden trabajar, mucho pueden hacer en favor de nuestro programa. Fe es necesaria
El 30 de abril de 18998, una nueva remodelación del Comité del Partido Federalista de Monóvar, vuelve a dar las riendas del Partido a Bernabeu, quedando formado por: Presidentes honorarios, Francisco Pí y Margall, José Martínez Ruiz; Presidente efectivo, José Pérez Bernabeu; Vicepresidente, Ildefonso Prats Nebleza; Vocales, Valeriano Navarro Requena, Antonio Corbí Pérez, José Roelanas Poveda, Pedro Sabater Plaza y Matías Gimeno Samper; Secretario, Ramón Berenguer Hernández.
Y, en diciembre de 1901, poco después del entierro de Francisco Pí y Margall, su líder; su modelo; su prototipo de político; aquel al que consideraba "padre del anarquismo español", Azorín se desahoga con su viejo amigo, el doctor Pérez Bernabeu:
"Mi estimado don José: esta mañana ha quedado, para siempre, allá fuera en el cementerio, nuestro gran D. Francisco. Con él se va un partido y con él desaparece una nota extraña, anormal, en la política española: la nota de la honradez. Ya en adelante se podrá decir que en los partidos españoles sólo hay bandoleros. Y esta es la mejor oración fúnebre que de Pí y Margall puede hacerse como político. De usted afectísimo amigo, J. Martínez Ruiz"9
1904-1914
En 1904, arrastrado por la desilusión - en palabras de E. Inman Fox -, decide incorporarse a la vida política dominante, es decir, al parlamentarismo conservador, la revolución desde arriba, de Maura y La Cierva. Ello no quiere decir, en modo alguno, que se enfríen las relaciones con Bernabeu, al que, en el mes de junio, envía cinco epístolas en estos términos:
4 de junio de 1904: "Mi estimado D. José: dentro de unos días, cuando pase el efecto producido por mis artículos sobre Maura y Canals, hablaré a D. Antonio sobre nuestro asunto. Recuerdo mucho nuestros incomparables paseos. Dentro de un momento me voy al Congreso; mejor me iría a tomar el fresco bajo el tilo10. Visite a Blasco Ibáñez en mi nombre; estos días le he escrito. Yo le agradeceré que lo salude de mi parte. Suyo, J. Martínez Ruiz".
10 de junio de 1904: "Mi querido D. José: he visto esta tarde en el Congreso a D. Gabriel Maura y le he hablado de nuestro asunto. Me ha dicho que le mande una nota y que inmediatamente saldrá la carta de D. Antonio para el alcalde de Monóvar. Se la he mandado ya, expresando los largos años de profesión de usted y sus valiosos servicios en dos epidemias. Esperemos a ver lo que resulta. Suyo, J. Martínez Ruiz"11
13 de junio de 1904: "Querido D. José: acabo de ver a Gabriel Maura y me ha dicho que ya ha salido la carta de d. Antonio para el alcalde de Monóvar. Además he visto estos días al gobernador de Alicante (que está interesado en complacerme) que ha dado seguridades de que arreglará el asunto. Suyo, Pepe"
17 de junio de 1904: "Querido D. José: adjunta la carta que el alcalde ha enviado a Maura. Voy a escribir al gobernador de Alicante, el cual tiene interés en servirme. Haré cuanto esté en mi mano. Suyo, Pepe"12.
24 de junio de 1904: "Mi estimado D. José: otra vez acabo de hablar con Gabriel Maura. Me ha dicho que insistirá con el gobernador de la provincia para que, al menos, le sea entregada a usted alguna cantidad decorosa a cuenta. Lo que yo pueda hacer, poco o mucho, crea usted que de buena gana lo haré. Suyo, Pepe".
Bernabeu trabaja fundamentalmente en el estudio de la población monovera, en calidad de Inspector de Sanidad, con el propósito de mejorarla. En 1905 comienza a publicar, a modo de entregas, su obra Algunos apuntes de Geografía Médica de la ciudad de Monóvar en el semanario El Pueblo. El 18 de noviembre de 1908, Azorín, con el membrete de Diputado a Cortes por Purchena (Almería), torna a escribir a Bernabeu:
"Mi querido D. José: por el mismo correo le envío mi libro. La tardanza no es cosa mía, sino del editor que me envía con retraso los ejemplares de regalo. Nada en política. D. Antonio tan fuerte como siempre; es el único. Consérvese bien y sabe que le quiere su buen amigo, Pepe"13.
Nuevos favores debió pedir Bernabeu a Azorín, pues éste, con el membrete de la Junta de Iconografía Nacional, le remitió la siguiente epístola: " Mi querido D. José: he hablado a La Cierva del asunto. La Cierva desea corresponder a los servicios que le he prestado en la prensa. Creo que hará algo. Nada de particular por aquí. Conservadores para rato. Los liberales, resignados. Recuerdo nuestros paseos. ¡Esa es la buena vida y no ésta¡. Aquí se aburre uno; ahí la vida es más pacífica y más sana (no crea usted ni una palabra de esto). Suyo, Pepe" 14
Es posible que alguno se pregunte sobre cómo se puede transformar Martínez Ruiz de federalista a maurista. El propio Azorín, en 1911, trata de explicarlo:
" El hombre que ha principiado su vida al lado de Pí y Margall ha cambiado en sus doctrinas políticas a lo largo de los años, pero, así como han ido transcurriendo los años, he podido comprobar que el problema de reformas políticas, de conquistas de derecho, de soberanía, de primacías de un poder sobre otro; el problema esencial, más hondo, de España, el más urgente, es de pura y simple moralidad política"15
Con todo, el recuerdo de Pí y Margall acompañó siempre a Azorín. Basten dos ejemplos: el artículo "Cartas íntimas de Pí y Margall", publicado en El Nuevo Régimen16 donde deja claro que " D. Francisco pí y Margall es uno de los intelectos más límpidos, coherentes y lógicos que nos ofrece la España contemporánea. La personalidad de Pí y Margall no ha sido todavía debidamente estudiada..." y la respuesta al director de La Calle en febrero de 1930:
"¿Cómo ve usted, señor Azorín, el porvenir de España?
En 1914, Bernabeu publicó en Valencia17 su antiguo estudio bajo el título de Algunos apuntes de Geografía Médica de la ciudad de Monóvar un trabajo que demuestra que conocía perfectamente a sus paisanos, a quienes seguía visitando por las mañanas cuando estaban enfermos y atendía en su consulta de la calle Mayor, al medio día, reservándose las tardes para sus habituales paseos por el campo18.
Literatura
Desde una perspectiva puramente literaria, Azorín inmortalizó la figura de Bernabeu en Superrealismo (1929), Memorias (1943), Memorias Inmemoriales (1946) y Agenda (1959).
A través de Superrealismo, Azorín revisa, sintetiza, estudia e impulsa el conocimiento del pasado de Monóvar, intentando hacerlo algo más próximo a nosotros. Esquematiza qué personajes le cautivaron más y a ellos dedica frases sugestivas, reveladoras sobre qué representan en la pequeña historia de un pueblo: el suyo. En esta obra hay una parte biográfica que recuerda una serie de nombres que han formado parte de la historia de Monóvar y que cobran vida merced a ser convertidos en personajes literarios. Entre ellos está, naturalmente, Pérez Bernabeu:
19"Política, ambiente social. Estudiar la evolución de Monóvar a lo largo de cuarenta años. Monóvar en 1890; partidos políticos. Consevadores, liberales, republicanos federales, con un prestigioso federal a la cabeza, amigo de D. Francisco Pí y Margall, médico, certero clínico, a quien, a pesar del ambiente de terrorífica incledulidad que le rodea, llaman al punto en las casas burguesas.-"
Azorín creía que las cualidades de la persona debían de ser dos : serenidad y ecuanimidad. En 1943, al publicar sus Memorias, dedica un capítulo de las mismas a "Bernabeu" (Cap. XXVII). En él explica, entre acertados juicios críticos elogiando la personalidad de José Pérez Bernabeu, que le había enseñado el "sosiego" y otra cosa además: "el estar fijo en una idea a despecho de la hostilidad circundante". Es mas, al recordar la muerte crudelísima de un Bernabeu enfermo de los riñones, narra que se comportó con el sosiego, la serenidad, la ecuanimidad de siempre. Estaba, muchos años después del fallecimiento del médico monovero, haciendo un homenaje a su personalidad e identificándose, una vez más, como había hecho antaño, en unas cualidades que preconizaba como ideales inherentes a su forma de ser. Tres años después, al publicar una ampliación de sus recuerdos en Memorias inmemoriales20 no rectifica ningún punto de su semblanza acerca de Pérez Bernabeu, tornando a ratificarse en sus conviccciones. Estas coincidencias de carácter, esa amistad de tantos, por encima de idealogias políticas y pese a la distancia entre Monóvar y Madrid.
Superrealismo y Agenda presentan elementos de similitud: la Torre del Reloj, la limpieza, el fondillón, el Casino y algún que otro personaje como es el caso de Bernabeu. La magia apuntada en 1929 se acentúa, en algunas secuencias, treinta años después:
"En el periodismo de Monóvar fueron, en mi tiempo, notables Sixto Pina y Joaquín Amo; los dos dirigieron periódicos. El precursor de todos había sido don José Pérez Bernabeu, médico, prudente médico, a quien, respetado y querido por todos, solían llamar- festivamente- " el médico del agua". (Cuando la enfermedad no lo requería y le importunaban con la petición de medicinas, recetaba agua con azúcar) "
21.
Como se ve, el concepto de la figura de Bernabeu no difiere a lo largo de toda la producción azoriniana. Sus retratos y sensaciones son constantes. Prueba evidente de la huella que le dejó su amistad con el insigne doctor.
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Notas
1 Escritos de José Capilla sobre Azorín y Miró. Introducción, selección y notas de Julio Capilla. Alicante, CAM, 1998, pág. 117 2 Nombre de la finca de Bernabeu en la Pedrera 3 Azorín. En torno a su vida, y a su obra, de J. Alfonso. Prólogo de Camilo José Cela. Barcelona, Aedos, 1958, pág. 34. 4 "Monóvar tuvo, hace un siglo, un semanario y un diario", de J. Payá, Monóvar. Monóvar, Ayuntamiento, septiembre de 1986 5 Azorín y Francia, de James H. Abbot. Madrid, Seminarios y Ediciones, 1973, pág. 23. 6 En cuyos números 46 y 56 se puede leer que en febrero de 1897, en los actos conmemorativos de la primera República se celebró una reunión en Monóvar con un discurso de Bernabeu, acompañado de Vicente Albert, Leoncio Mira, Queremón Ródenas, Ramón Berenguer y Wenceslao Maestre. Dos meses después se anunciaba la candidatura a concejales del Ayuntamiento de Monóvar de Vicente Albert, Leoncio Mira y Valerio Navarro. 7 "Al salir de El País, Azorín se replantea su postura política y no publica Pasión (cuentos y crónicas), coincidiendo con su ingreso en el partido federal". Un Azorín desconocido, de José Rico Verdú, Instituto de Estudios Alicantinos, 1973, pág. 20. 8 Ese año es Presidente del Casino el padre de Azorín, Isidro Martínez Soriano, actuando de Secretario Enrique Cerdá. 9 En La Fiesta de Aranjuez (Madrid, Residencia de Estudiantes, 1915), narra Azorín que Pí y Margall acabó su vida "en una esplendorosa lozanía de corazón y de intelecto". 10 El tilo estaba en "Buenos Aires", la finca de Bernabeu en la Pedrera. 11 La carta lleva el membrete del Diario España. Por el texto se entiende que está recomendándolo o para algo, probablemente para la plaza de Inspector de Sanidad. 12 Carta escrita con el membrete del Diario España. 13 Se refiere a Antonio Maura, Presidente del Gobierno. 14 Carta fechada en Madrid el 6 de noviembre de 1908. 15 Obras Completas de Azorín. Edición de Ángel Cruz Rueda. Tomo III, pág. 891 16 El 26 de enero de 19121 17 Librería de la viuda de R. Ortega 18 Ver " D. José Pérez Bernabeu y el federalismo en Monóvar", de José Payá Bernabé. Monóvar. Monóvar, Ayuntamiento, 1985 19 Identificado por J. Alfonso "Don Chusep, el médico", en La Voz de Levante, 11-01-1930. 20 Capítulo "Bernabeu". Memorias inmemoriales, de Azorín. Madrid, Novelas y Cuentos, 1967, págs. 77-79 21 Agenda de Azorín. Madrid, Biblioteca Nueva, 1959, pags. 157 - 158.