Las referencias literarias del Fondillón de Alicante. Rafael Poveda Bernabé

Las referencias literarias. Rafael Poveda

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Giacomo Casanova

 Giacomo Girolano Casanova, nació en Venecia en 1725 y murió en Dux, Chéquia en 1798. De sobras conocido por su fama de conquistador, escribió muchas obras literarias de las que destaca sin duda “Historia de mi vida 1725–1786”  una suerte de aventuras amorosas por toda la Europa de su época.

Casanova, a pesar de ser veneciano, escribió su gran obra en francés y el mismo  justifica esta circunstancia en la introducción aduciendo al carácter universal y el prestigio que la lengua francesa tenía en ese tiempo.

Hijo de comediantes y de pobre infancia, estuvo sin embargo de adulto anclado a la nobleza y con astucia e inteligencia se procuró de ésta para obtener los mejores placeres en la cama y en la mesa.

Giacomo Casanova (1725-1798)

En el capítulo VI de sus memorias titulado “de Madrid a Barcelona” Casanova llega a Valencia y le propone al empresario boloñés Mareschalchi entrar en un café, éste sonríe y le contesta:

“En todo Valencia, me dijo, no hay un solo lugar donde un extranjero pueda decentemente ofrecerse un refresco ni reposar un rato. Las tabernas están sucias y son poco sanas; la gente que allí se encuentra es innoble y despreciable, y el vino detestable.  A los mismos españoles que en sus propias casas beben buen vino, éste les parece un brebaje y solo beben agua en estas tabernas.” “¿y porqué, le repliqué, que en un país que produce vinos deliciosos, en una ciudad cerca de Alicante y Málaga, no se pueda encontrar un vaso de vino potable?”

 

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 El Duque de Saint Simon.

 Luis de Rouvroy nació en Versalles, al amparo de la corte de Luis XIV. Su padre, el duque de Saint Simon y su madre Charlotte de L’Aubespine, eran asiduos de palacio y educaron a su hijo en las costumbres y refinamiento de la corte real francesa. Saint Simon fue el embajador de Francia en España en 1721 y fue el encargado de casar a Luis XIV con una infanta española. Por todo esto consiguió el título de Grande de España. A su vuelta a Francia en 1722 ocupo diversos cargos de importancia, y al morir el regente se alejó de la corte y retirándose a escribir sus memorias

No fue hasta 1858 que el editor francés Adolphe Chéruel sacó a la luz la voluminosa obra de este extraordinario escritor, sin duda el mejor y más veraz notario de la corte del Rey Sol.

Louis de Rouvroy, duc de Saint-Simon (1675-1755)

“En  realidad,  lo que sucedió es que, el rey,  aquejado de  una gangrena en una pierna en estado muy avanzado, se le agravó  en  el  camino de Marsella a París y  tuvo  que  ser atendido  en una urgencia por un personaje muy ordinario, al que  se  le  califica de patán provenzal y que le  apañó  la soberana  extremidad  lo   mejor   que   sabía  y  pudo. Este  sorprendente  campesino  que se llamaba Le Brun, se  ofreció  ir  al  día siguiente a Versalles con un remedio, que  según él  curaría la gangrena. El rey estaba tan mal y los  médicos  tan  desesperados que  consintieron   su  intervención  en presencia  de  Madame de Maintenon y del duque de  Maine, a pesar  de  que el médico Fagón se opusiera por  los  modales tan  brutales que dispensó a la pierna del rey, modales  que sin  embargo, él mismo acostumbraba a ejercitar, pero que no superaba  en grado, con sus pacientes y con el rey. Dió  pues al rey diez gotas de un elixir en Fondillón, sobre las once de  la  mañana”

“On  donna  donc au roi dix  gouttes  de  cet élixir  dans  du  vin  d’Alicante, sur les  onze  heures  du  matin”.(54)

Luis XIV

“La  mejoría   aconteció   un   poco   más  tarde, encontrándose  más  fuerte,  pero  al   decaer  el  pulso  y encontrarse  de  nuevo  muy mal, le  presentaron  otra  toma sobre  las  cuatro,  diciéndole que era para volverlo  a  la  vida. Él  respondió tomando el vaso con la fórmula  magistral del  lugar en que se encontraba: ¡A la vida o a la  muerte!,  lo que sea complacerá a Dios”(54)

“La  mañana  de ese jueves, mostraba más fuerza, y  cada atisbo  de  mejoría  era agrandado al instante  y  el  rumor corría  por todas partes. “El rey incluso comió dos  pequeños bizcochos  mojados  en  un  poco  de  Fondillón  con  cierto apetito”.

“Le  roi  mangea meme deux petits biscuits dans  un peu de vin d’Alicante avec une sorte d’appétit”.(55)

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Alexandre Dumas

Alexandre Dumas, hijo de un militar y de una esclava negra, quedo huérfano a los tres años y en la primera etapa de su vida vivió con gran precariedad. Posiblemente, estas carencias infantiles le formaron un espíritu de superación y de gusto por el lujo que le llevo a enriquecerse y arruinarse varias veces y al mismo tiempo a cultivar un hedonismo que frecuentemente trasladaba a sus personajes.

Alexandre Dumas (1802-1870)

Unas referencias muy interesantes son las que Alexandre Dumas cita en dos de sus obras. En “El Conde  de  Montecristo” y “La Reina Margot”

En  la entrevista que mantiene el conde de  Montecristo

con  el mayor Cavalcanti, el marqués Bartolomeo  Cavalcanti,

al  que Dumas describe como…”un hombre como de  cincuenta

y  dos  años, vestido con una de esas largas levitas  verdes

cuyo  color  es  indefinido, un ancho  pantalón  azul,  unas

botas  bastante  limpias,  aunque  con  un  barniz  bastante

desquebrajado,  guantes  de ante, un sombrero que  tenía  la

forma  del  de un gendarme y una corbata negra. Tal  era  el

pintoresco  traje, bajo el cual se presentó el personaje que

llamó  a  la  reja, preguntando si era allí donde  vivía  el

conde  de  Montecristo..”

Un  extraño personaje al que el conde de Montecristo no

deja  de  sorprender  con sus preguntas y sugerencias  a  lo

largo  de toda la conversación. Personaje que sin embargo  y

como  digno  aristócrata  que es, demuestra poseer  un  gran

entendimiento en el arte de beber.

-  Pero  sentaos – dijo Montecristo- ; en verdad no  sé

en  que estoy pensando…hace un cuarto de hora que os tengo

ahí  de  pie.

-  No le hace , señor conde…El mayor tomó un sillón y

se  sentó.

-  Ahora – dijo el conde -, ¿queréis tomar alguna cosa?  ¿Un vaso de Jerez, de Oporto, de Alicante?

-De  Alicante,  puesto que os empeñáis; es  mi  vinillo

predilecto

-Le tengo excelente; con un bizcochito, ¿no es verdad?

-El  conde  llenó  un  vaso y  derramó  en  el  segundo

algunas  gotas  del  rubí  líquido que  contenía  la  botella

cubierta  de  telarañas y demás señales que indican lo  añejo

del vino.

Menos  conocida  es la mención que hace Dumas del  vino

de Alicante en su novela “La Reina Margarita”.

-¿  Y  dices   que   has   comido?-  preguntó  Coconnas

bostezando.

-Sí, y con gran apetito.

-¿ Y por qué no me has llevado contigo, egoista?

-Dormías  tan   profundamente,   que   no   he  querido

despertarte;  pero  cenarás en vez de comer. Sobre  todo  no

olvides  de pedir a maese la Huriére que te sirva un vinillo

de Anjou que ha recibido estos días.

-¿ Es bueno?

-Pídeselo..no te digo más.

-¿ Y tú donde vas?

-¡Yo!  -  dijo La Mole sorprendido de que su  amigo  le

hiciera  semejante  pregunta  – ¿dónde voy? A visitar  a  la

reina.

-Pues  yo-  dijo Coconnas- si fuese a comer  a  nuestra

casa  de la calle de la Cloche-Percée, sólo encontraría  los

restos  de  la  colación de ayer. Gracias a que  hay  cierto

vino de Alicante que es muy reparador.

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Theofile Gautier

Theofile Gautier Tarbes 1811- Paris1872

“Esto es todo lo que sé de de Alicante, donde el barco no tocó más que el tiempo necesario para tomar carga y carbón, tiempo que aprovechamos para almorzar en tierra. Como puede suponerse, no desperdiciamos la ocasión de hacer algunos estudios concienzudos sobre el vino de la tierra, que no encontré tan bueno como yo me lo imaginaba, a pesar de su autenticidad indiscutible; quizá el asunto consistiera en el sabor de pez que le había comunicado la bota que lo contenía”

Docteur Cabanés

 

Augustin Cabanés, nació en Gourdon en 1862 y murió en París en 1928. Doctor en medicina y en farmacia, popularizó la ciencia médica con numerosos libros sobre las enfermedades de los más ilustres personajes de Francia. Sade, Balzac, Marat, Napoleon, Maira Antonieta y muchos de los reyes son desnudados y sus enfermedades o muertes expuestas por este insigne médico y escritor.

 

 

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Augustin Cabanés (1862-1928)

 

En su obra “Le Mal Héréditarie” (Les Bourbons d’Espagne), explica como Isabel de Farnesio, princesa de Parma y reina de España en 1714 por su casamiento con Felipe V, tenía un gran carácter y temperamento y se hacía servir de toda una serie de pócimas, gusios, especias y artimañas mezcladas con Fondillón para manipular y doblegar la voluntad del Rey a su antojo. La reina con estos preparados condujo a Felipe V a un estado continuado de enervamiento e imbecilidad.

“Le certain, c’est qu’Elisabeth  faisait  suivre á son  royal époux  un régime  d’épices  et  de  ragoúts,  de  viandes et de  vin d’Alicante,  qui  l’entretenaient   dans  un  énervement  continuel.  Elle  le  tenait  sous  sa  domination  par  les  caresses ou les refus “…(62)

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Isabel de Farnesio, por Ilario Spolverini . Galería Nacional (Parma).

 

 

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Azorín

José Martínez Ruiz “Azorín”, nació en Monóvar en 1873. Su padre, Don Isidro Martínez Soriano era de Yecla y su Madre María Luisa Ruiz Maestre, nació en Petrel. Tres pueblos vinícolas a la sazón que marcarían el carácter del padre de la Generación del 98.

Su familia materna, los Ruiz, venían de los Roiç, judíos de Gandía que huyendo del progrom del siglo XVI se refugiaron en Monóvar por entonces tierra de frontera y muy deshabitada. Pronto se hicieron los amos de extensas propiedades entre los términos municipales de Monóvar y Pinoso. Uno de los antepasados de Azorín Fernando  Ruiz, seria secretario de la Inquisición de Murcia y propietario de centenares de hectáreas de viñedo. A principios del XIX Blas Ruiz construye una ermita dedicada a San Blas el Collado de Salinas, una de las mejores fincas vinícolas de Alicante.

Azorín creció por tanto rodeado de vides y vino. Durante su larga vida bebió vino con moderación y lo elogió en muchas de sus obras.

“Azorín” (1873-1967)

“En Petrel poseíamos también una bodega. En la de Monóvar guardábamos celosamente un barril de Fondillón. Sacábamos todos los años un cántaro y lo reponíamos con otro nuevo. Cuando se habla de Alicante se suele encarecer sus vinos… Una vez traje a Madrid seis botellas de Fondillón, bien lacradas. Se las regale a Don Antonio Maura. Desde entonces, cuando don Antonio Maura se levantaba en el congreso para pronunciar un discurso largo y le traian un vaso de agua con unas gotas de café, yo pensaba: Mas confortativa seria una copita de Fondillón”

En  un artículo  escrito  para  la revista  Blanco y Negro, en 1926, titulado “Los Vinos de España”, sugiere  que Voltaire era consumidor de Fondillón.

“¡Que  diablo   de   hombre!  ¿Cómo  lo definiremos?  Yo  creo que con la exclamación  que  encabeza estas    líneas   queda   suficientemente   definido. Y  este

hombre-verdadero  diablo,  sí-es  muy viejecito:  ha  vivido

mucho;  puede  que aún viva mucho más; él toma la vida  como

una  cosa  divertida. ¡Y parecía, cuando nació, que no iba  a

vivir  nada!  ¿Por  qué   habrá   podido  vivir  tanto?  Tal

vez-guardemos  al  lector   el   secreto-se   lo  deba… ¿Lo

diremos? Lo  diremos,  si. Tal  vez debe  su  longevidad  este

endiablado  de hombre a los vinos de España. Cuando nació era

un  chiquitín  tan  esmirriado, tan escuchimizado,  que  los

padres,  la partera, las comadres, los parientes cercanos  y

lejanos  creyeron  que  no iba a vivir  nada. Perdieron  toda

esperanza  parientes  y  amigos; renunciaron a  levantar  el

horóscopo  del  niño  las buenas comadres… Y el  niño,  que

había  sido  bautizado sin solemnidad ni pompa ninguna,  fue

creciendo,  fortificándose,  haciéndose  un  infante  recio,

robusto. Y  luego  le  bautizaron otra vez. Si;  este  anciano

endemoniado  ha  recibido sobre su cabeza dos veces el  agua

del  bautismo. Su  entrada   en   el   mundo   ha  sido  bien

singular. Creían  que  no podría vivir, y ha  vivido  muchos,

muchos  años,  y  ha  metido en  toda  Europa  una  batahola

formidable………”  Y continua,  “¿De qué manera ha  podido

vivir  este  endemoniado viejo tanto? De seguro, ya lo  hemos

dicho,  gracias a los vinos de España: en composición que él

ha  escrito. Juan  que  llora  y   rie,  él  habla  de  estos

maravillosos  vinos. Dice  que se los manda un señor a  quien

el  nombra  una  vez en esos versos. El anciano dice  que  él

bebe los buenos vinos.

Dont monsieur d’Aranda

vient de garnir ma table

14-Aranda

Los  vinos  con  que  el señor de  Aranda  abastece  su

mesa. Buenos  vinos españoles: Fondillones alicantinos, vinos

del  Priorato,  de  Málaga, de Coca, de Toro, de  Rueda,  de

jerez,  de Montilla…. Iriarte en su fábula La contienda  de

los mosquitos, habla de

Aquellos vinos puros,

generosos, maduros,

gustosos y fragantes

que se cogían antes

15-voltarire

Voltaire (1694-1778)

Y  algunos  de  estos vinos, enviados por el  conde  de

Aranda,  son  los que han hecho que el viejecito haya  podido

tonificarse  muchos  momentos   en   la   vida. Bien   lo  ha

necesitado. Ha  tenido  que  luchar   y  trabajar  mucho. ¡Que

diablo  de hombre! Delgado, cenceño, nervioso, su cara larga,

con  hondas y expresivas arrugas, parece la de un simio:  un

simio  que  se  riera   de   todo   con  risa  sarcástica  e

irónica”….. y  termina  diciendo,  ” Y ahora  diremos  más:

cuando,  ya  muy anciano, ha querido venir desde  el  campo,

donde  vivía  tranquilo, a París para gozar de los  deleites

de  la popularidad, el haberse olvidado de los buenos  vinos

de  España  ha  sido  causa  tal vez  de  su  muerte. Si:  la

tonicidad  ha  ido  a  buscarla en el café  (en  un  dia  ha

sorbído  veinticinco  tazas): en el café y no en  alguno  de

los  fondillones  melosos  y henchidos de  espíritu  de  los

vinos  españoles.  Y  el café le ha quitado el  sueño;  para

recobrar  el  sueño ha tenido que recurrir al  opio….Y  la

máquina,  tan  bien  conservada,   se  ha  descompuesto”.  Y

termina.”¡Que  diablo  de   hombre! ¿Como   se  llamaba  este

viejecito  a quien el conde de Aranda enviaba los maduros  y

fragantes  vinos  de España? ¿No hemos nombrado varias  veces

al  diablo al hablar de él? Pues ya está nombrado: Francisco

Mara Arouet. o, por otro nombre, Voltaire”.(58)